lunes, 29 de abril de 2019

¿CÓMO HABLAR CON TUS HIJOS DE POLÍTICA?

Seguramente en estos días, a más de uno de nosotros nos han abordado nuestros hijos con preguntas sobre las elecciones, a las no sabemos como responder, ya que aunque la política forma parte de nuestra vida cotidiana, no es un tema del que hablemos a menudo con nuestros hijos

Las siguientes claves te ayudarán a tratar con tus hijos el tema de la política de forma adecuada:

1. Escucha sus preguntas. En muchos casos son los propios niños los que pueden interrogarte sobre una valla o un anuncio electoral, un panfleto recibido en la calle, una manifestación o una noticia relacionada con la política. Atiende a sus dudas y explícales aquello que les interese saber, de forma sencilla y concreta, dándoles una información adecuada a su edad. 
2. Fomenta el espíritu crítico y la información responsable. Explícales que parte de su responsabilidad como ciudadanos consiste en estar informados de lo que sucede en el ámbito político, ya que las decisiones que se toman en el Congreso de los Diputados y el Senado, y las leyes que se aprueban, afectan directamente a su calidad de vida.
3. Evita imponer tus ideas y recurre al debate. Aunque tu visión política influirá en tus hijos, es importante que huyas de afirmaciones absolutas y expliques tus motivos y tus opiniones de forma razonada. Evita las descalificaciones e insultos y rebate su discurso de forma clara y justificada.
4. Transmite los valores de la democracia. La lucha por conseguir la libertad y el derecho a votar que se ha desarrollado en muchos países del mundo merece que dediques una conversación a explicar a tus hijos la importancia de ejercer el voto y de ser un ciudadano activo y comprometido. 
5. Acudid juntos al colegio electoral. Al compartir contigo el momento de votar, entenderán su importancia.


domingo, 31 de marzo de 2019

LA IMPORTANCIA DE ESCUCHAR

No siempre tenemos en cuenta la opinión de los niños precisamente porque son niños. Damos por hecho que, su punto de vista, quizás no sea relevante o no aporte nada que nosotros ya no sepamos. Pero, esto supone un gran error.

Dar a los niños la oportunidad de que opinen o expresen lo que piensan no quiere decir que sean ellos quienes tomen las decisiones de la familia, ni mucho menos. Sin embargo, esto ayuda a que se sientan seguros al tomar conciencia de que tienen un sitio en la familia.

Es importante que los niños tengan la sensación de que lo que ellos piensan siempre va a ser tenido en cuenta por los adultos de la casa; hará que se sientan escuchados, queridos y principalmente respetados por la familia.

No podemos olvidar que todos, incluidos los niños, tenemos derecho a expresar libremente nuestra opinión y a ser escuchados. Y, por supuesto, tenemos a la vez la obligación de hacerlo de la manera adecuada para no ofender o incomodar a las demás personas. Esta última idea debemos también trasmitírsela al niño.

Actuando de esta manera conseguiremos solo ventajas:

  1. Favorecemos que el niño tenga una buena autoestima.
  2. Potenciamos la creatividad.
  3. Impulsamos su pensamiento crítico, los niños comenzarán a pensar por sí mismos y esto hará que ganen en autonomía.
  4. Haremos que se sientan seguros al poder expresar su opinión sin miedo a ser juzgados ni criticados por ello.
  5. Validamos su punto de vista, sus pensamientos y sus emociones.
  6. Mejoramos las relaciones entre los miembros de la familia siendo así la convivencia mucho más agradable.
  7. Escuchar a los niños es también una muy buena manera de educar. Ayudamos a nuestro hijo a que adquiera unas habilidades sociales adecuadas mediante la expresión libre de lo que piensa, siente o necesita.
  8. Haremos que el niño se sienta querido y asuma un rol activo en la familia. Tenemos que ser el pilar en el que pueden encontrar apoyo y comprensión siempre que lo deseen.
  9. Favoreceremos una relación de confianza mutua. Esto alimenta nuestra tranquilidad como padres al tener la seguridad de que nuestro hijo va a comunicarse con nosotros ante cualquier dificultad o problema que pueda tener.

Sin duda, dejar opinar a los niños en casa influye muy positivamente en su desarrollo. Socialmente serán probablemente niños mucho más hábiles, y tendrán las herramientas necesarias para resolver los posibles conflictos que puedan surgir con su grupo de iguales haciendo uso de sus habilidades de comunicación.
Por otro lado, si los escuchamos podremos averiguar cuáles son sus gustos, sus inquietudes, sus necesidades, etc... Además de que si hablamos con frecuencia con nuestros hijos nosotros podremos sentirnos más cerca de ellos. Esto nos permitirá conocerlos más al establecer vínculos de mayor intimidad si les permitimos mostrar su opinión o punto de vista.



jueves, 7 de marzo de 2019

ROMPIENDO ESTERIOTIPOS

Todos los niños merecen alcanzar su máximo potencial, pero la desigualdad de género que rodea su entorno y la de sus cuidadores impide que esto sea realidad.
La desigualdad de género está presente en el día a día de niñas y niños, tanto en sus hogares como en sus comunidades, en los libros de texto, los medios de comunicación y entre los hombres y mujeres que cuidan de ellos.
De la misma manera, la distribución desigual de los quehaceres domésticos socializa a los niños y les hace creer que la única función de las mujeres es hacerse cargo del hogar, lo cual limita el cambio generacional y reduce las ambiciones de las niñas.

"Tenemos que cambiar nuestra actitud."

Los niños y niñas que son testigos de violencia de género en sus hogares tienen una mayor tendencia a imitar estas dinámicas violentas en sus relaciones adultas, ya sea como autores o víctimas.
Sin embargo, durante la primera infancia, la disparidad entre niños y niñas es relativamente limitada. Y conforme crecen, las barreras de género se acentúan.

El primer lugar donde un niño o una niña adquiere las pautas socioculturales es en el seno de la familia; por tanto, para conseguir la igualdad de la mujer en nuestra sociedad de una vez por todas es fundamental educar a las personas más jóvenes de casa en torno a esta convicción.
Los roles de la sociedad se perpetúan en la familia, porque los interiorizamos durante los primeros años de nuestra vida: a través del juego, tu hijo o tu hija aprenden cuál es el lugar que les corresponde en la sociedad, y tú, mediante los juguetes que les compras, les das unas directrices muy claras sobre qué se espera de cada uno.
Si quieres que tus hijos crezcan con una mentalidad en la que la desigualdad entre géneros y sexos no tenga cabida, puede que lo primero que tengas que hacer es cambiar ciertos hábitos de tu hogar para predicar con el ejemplo y enseñarles que no hay tareas diferentes en función del sexo, sino de las habilidades de cada uno.